333.
333 es una memoria de infancia convertida en cifra y esa cifra se ha vuelto un método: una mitología personal donde la bruja, la aparición y el augurio urbano se convierten en lenguaje fotográfico. La obra de Indraxus se ubica en un territorio donde la fotografía deja de tener como objetivo el registro para convertirse en un espacio de interrogación de la realidad. Sus imágenes parten del cuerpo, pero no
permanecen en él: lo utilizan como un tránsito entre la identidad, el deseo, la memoria y la representación.
En su trabajo existe una tensión constante entre lo visible y lo oculto. El cuerpo se revela como presencia, pero también como máscara; como objeto de contemplación, pero también como sujeto que observa y cuestiona la mirada de quien lo mira.
Indraxus no ofrece respuestas cerradas. Sus imágenes construyen atmósferas donde lo cotidiano adquiere una dimensión inquietante, casi ritual: la figura humana aparece vulnerable, poderosa, distante o deliberadamente inaccesible. La fotografía se vuelve entonces un espacio psicológico, donde lo que vemos termina confrontándonos con lo que proyectamos.
La sombra, presente en la mayoría de estas imágenes, no es únicamente una elección estética: es lenguaje: oculta, fragmenta, y al mismo tiempo revela.
333 propone mirar el cuerpo no como una respuesta, sino como una pregunta: sobre el deseo, la identidad, la intimidad, y finalmente, sobre nuestra propia manera de mirar.
Texto curatorial por Rebeka Galla, Artista visual y poeta.