Huehuentones - Danza tradicional de Día de Muertos en Huautla de Jiménez, Oaxaca | Gabriel Indra Camargo Indraxus
Proyecto Huehuentones - Fotografía de larga exposición sobre rituales mazatecos | Gabriel Indra Camargo Indraxus
Huehuentones - Danza tradicional de Día de Muertos en Huautla de Jiménez, Oaxaca | Gabriel Indra Camargo Indraxus
Huehuentones - Danza tradicional de Día de Muertos en Huautla de Jiménez, Oaxaca | Gabriel Indra Camargo Indraxus
Huehuentones - Danza tradicional de Día de Muertos en Huautla de Jiménez, Oaxaca | Gabriel Indra Camargo Indraxus
Huehuentones - Danza tradicional de Día de Muertos en Huautla de Jiménez, Oaxaca | Gabriel Indra Camargo Indraxus
Huehuentones - Danza tradicional de Día de Muertos en Huautla de Jiménez, Oaxaca | Gabriel Indra Camargo Indraxus
Huehuentones - Registro fotográfico de la tradición mazateca de almas y difuntos | Gabriel Indra Camargo Indraxus
Huehuentones - Registro fotográfico de la tradición mazateca de almas y difuntos | Gabriel Indra Camargo Indraxus
Huehuentones - Registro fotográfico de la tradición mazateca de almas y difuntos | Gabriel Indra Camargo Indraxus
Proyecto Huehuentones - Fotografía de larga exposición sobre rituales mazatecos | Gabriel Indra Camargo Indraxus
Proyecto Huehuentones - Fotografía de larga exposición sobre rituales mazatecos | Gabriel Indra Camargo Indraxus
Proyecto Huehuentones - Fotografía de larga exposición sobre rituales mazatecos | Gabriel Indra Camargo Indraxus
Proyecto Huehuentones - Fotografía de larga exposición sobre rituales mazatecos | Gabriel Indra Camargo Indraxus
Proyecto Huehuentones - Fotografía de larga exposición sobre rituales mazatecos | Gabriel Indra Camargo Indraxus

Huehuentones


Huehuentones is an ongoing photographic project started in 2017 in Huautla de Jiménez, Oaxaca, documenting a singular Day of the Dead ritual in which participants lend their bodies to the dead, so they may return to dance, drink mezcal, and celebrate once more among the living.

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El 2 de noviembre del 2017 me encontraba reposando en una cabaña en el barrio de la Cruz de la comunidad de Huautla de Jiménez en Oaxaca alrededor de las 12 de la noche cuando Casimiro, el compadre de mi Padre, dió tres golpes a la puerta y me dijo: "Jindra, si te vienen a tocar o escuchas gritos y ruidos no te espantes carnal, son los huehuentones, no son malos pero a veces hacen travesuras", yo ya me había comido los hongos 20 minutos antes por lo que no pude articular más que un débil "qué? ¿Quiénes son esos? ¿De qué o qué?", pero Casimiro no entró en explicaciones, "No salgas, todo tranquilo hermanito" y así me dejó solo con mis miedos.


Después de un rato escuché el tambor a lo lejos en el cerro, fue un solo golpe, los perros ladraron, se escuchó un rebuzno y los puercos que estaban detrás de la cabaña se inquietaron, se vino el silencio, aderezado de intermitentes cantos de grillos y el viento. Algunos minutos después otro golpe de tambor, adiviné que estaba más cerca, casi enseguida otro ruido similar, me arremoliné con la cobija protegiéndome de lo que fuera a venir, pasó algún tiempo en sereno y me quedé dormido.


Esa noche soñé con mi padre, tenía pocos años de fallecido, lo veía como esqueleto, con ropas deshilachadas, debió haberme causado terror, pero sentí nostalgia, intenté abrazarlo pero en ese momento la música me despertó.


Escuchaba risas, pisadas, violines, guitarras, tambores y gritos que me recordaban a los de los indios nativos americanos, mi mente se imaginó de todo, demonios que habían surgido del fondo de la tierra, guerreros que descendieron de los cerros para vengarse de visitantes, muertos que venían a buscar fiesta, las imágenes mentales que se formaban en mi cabeza eran demasiado, miré el reloj y eran más de las 3am, me armé de valor y decidí salir, total, siempre da más miedo lo que uno imagina que lo que ve en realidad.


Me acerqué al grupo de gentes y miré por encima, me tranquilicé al ver que se trataba de músicos y espectadores, pensé en la danza de los viejitos de Michoacán, me quedé a ver la animosa fiesta. María, la mujer de al lado me dijo "¿ya los habías mirado antes güero?" "No, es la primera vez" le respondí, "¿quiénes son?". Me contó que ellos prestan su cuerpo para que los muertitos vengan a comer, tomar y bailar de nuevo, que hay gente que pide previamente que le compongan una canción a su ser querido que ha fallecido, para lo cual se proporcionan detalles de la persona para que la letra sea fidedigna. Le pregunté si se podían tomar fotografías, "sí, pero pregúntale a ese señor, seguramente lo convences con un mezcal" me dijo.


Estaba por regresar por mi cámara cuando uno de los huehuentones me llamó la atención, me miraba fijamente mientras bailaba y tomé conciencia de que tenía el lenguaje corporal de mi padre, la estatura, la risa, incluso el cabello largo y gris natural que se asomaba por detrás de la máscara, sí, es mi papá me dije, el miedo y dolor en esa ocasión me hizo retirarme, no sin antes hacerme la promesa de que debía regresar a retratarlos el siguiente año.

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Cada año en la comunidad de Huautla de Jiménez en la sierra mazateca es practicada una tradición de Día de Muertos muy particular: la danza de los Huehuentones, un ritual en el que los participantes prestan sus cuerpos a los difuntos para que tengan una oportunidad de bailar, comer, tomar mezcal y festejar en la tierra.


La gente cuenta que el término Huehuenton se refiere al anciano, a las almas viejas y espíritus de los sabios antepasados que regresan del más allá para danzar. Cada barrio cuenta con su propio grupo de huehuentones.


Las canciones son realizadas en mazateco y tocadas con violines, tambores y guitarra, el tono es repetitivo, así como los movimientos de los danzantes que parecen emular el lento andar de los viejos. El 27 de octubre empieza el festejo, todos se reúnen en el panteón para pedir a San Juan Evangelista, señor del pueblo, que dé permiso a las ánimas. Entre rezos sale después una calenda o procesión de todos los grupos recorriendo las calles y empezando la danza; el festejo continúa hasta el 2 de noviembre.

Las personas que habitan las casas del barrio piden a los huehuentones que se detengan a bailar frente a ellos, les dan como ofrenda pan, atole, pulque y bebidas como el mezcal o tequila. Los huehuentones portan una máscara de madera tallada en forma de un anciano, generalmente de barba larga blanca; el vestuario tradicional también incluye sombrero de bejuco, calzón de manta y el cotón o zarape. La gente afirma que la tradición tiene ya más de 100 años y que están muy contentos de que los más jóvenes sigan manteniendo la tradición viva.


HUEHUENTONES es un proyecto fotográfico en desarrollo, realizado mediante técnica de larga exposición, iniciado en el año 2017 en el poblado de Huautla, Oaxaca.