El Gigante - Ensayo fotográfico sobre la migración y casas abandonadas en Tlalpujahua, Michoacán | Gabriel Indra Camargo Indraxus
El Gigante - Ensayo fotográfico sobre la migración y casas abandonadas en Tlalpujahua, Michoacán | Gabriel Indra Camargo Indraxus
El Gigante - Fotografía analógica (Canon Elan) de paisajes de migración en México | Gabriel Indra Camargo Indraxus
El Gigante - Ensayo fotográfico sobre la migración y casas abandonadas en Tlalpujahua, Michoacán | Gabriel Indra Camargo Indraxus
El Gigante - Ensayo fotográfico sobre la migración y casas abandonadas en Tlalpujahua, Michoacán | Gabriel Indra Camargo Indraxus
El Gigante - Fotografía analógica (Canon Elan) de paisajes de migración en México | Gabriel Indra Camargo Indraxus
El Gigante - Fotografía analógica (Canon Elan) de paisajes de migración en México | Gabriel Indra Camargo Indraxus
El Gigante - Fotografía analógica (Canon Elan) de paisajes de migración en México | Gabriel Indra Camargo Indraxus
El Gigante - Fotografía analógica (Canon Elan) de paisajes de migración en México | Gabriel Indra Camargo Indraxus
El Gigante - Ensayo fotográfico sobre la migración y casas abandonadas en Tlalpujahua, Michoacán | Gabriel Indra Camargo Indraxus
El Gigante - Fotografía analógica (Canon Elan) de paisajes de migración en México | Gabriel Indra Camargo Indraxus
El Gigante - Ensayo fotográfico sobre la migración y casas abandonadas en Tlalpujahua, Michoacán | Gabriel Indra Camargo Indraxus
El Gigante - Ensayo fotográfico sobre la migración y casas abandonadas en Tlalpujahua, Michoacán | Gabriel Indra Camargo Indraxus

El Gigante.


El Gigante is an ongoing neo-documentary photographic essay initiated in 2019 in Tlalpujahua, Michoacán. It's a portrait of a village emptied by migration, where the living are outnumbered by the absent, and where the dead and the disappeared are counted together in the same roll call. Shot on analog film, Canon Elan, Ilford HP5 and Kodak.

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En el Gigante no hay nadie, porque todos se fueron a los Estados Unidos a trabajar, todo es cielo, cerros y polvo. Se supone que por allí viven 500 pero yo no he visto más de 50, los demás han de estar guardados. Cuando regresa alguien del otro lado se hace fiesta, se empieza a construir la casa, se encarga otro chamaco, se pone a Peso Pluma, se bolean las botas, se plancha la camisa.


En la casa se come caliente y rico, tortillas a mano, chicharrón del bueno, nopales de los que da directito la tierra, frijoles a cubetas, queso fresco, el Nescafé sabe diferente si se acompaña de una concha color rosa.


Hay que tener cuidado del agua del río, se ve limpia pero ya está contaminada, hace doler la panza. Esa es pa' riego, pa' los chiles, el árbol de limones, el maíz, las papas, el cilantro, pa' la naranja no, esa no se da, la tierra es muy seca, no se deja. Los chavos no quieren aprender a trabajar la tierra, no saben que les da todo lo que necesitan, solo se la pasan con el teléfono, prefieren ir a picar piedras o atravesar el desierto para los Estados Unidos, son 6 días para irse por allí, hay que llevar agua y comida enlatada, está difícil, se ve mucho muerto en el camino.


A 20 minutos del Gigante está la cañada del Carmen, allí se escucha a veces a la llorona, dicen que sale justo antes de que empiece a llover, cuando los truenos caen iluminando atrás de las montañas.


En el Gigante no pasa el tiempo, solo se acuerda uno de él cuando alguien nace o muere, al reloj no se le mira más que para ir a misa los domingos. Los días parecen el mismo, solo se distancian porque alguna vez llueve o ya hace mucho frío. El sol allí arriba es diferente, quema recio, las noches casi siempre son frías, sea el mes que sea.


El panteón nunca se llena, se devora a sí mismo, las vasijas se las roban de la tumba de al lado para ponerlas en una más nueva, las flores a veces sirven para tres muertitos. En lo alto del cementerio hay un Cristo que protege del sol a los visitantes. Al vigilante le gusta dejar abierta la puerta, total si quieren ir a pasear quién se los puede prohibir, le gusta decir.


La vida transcurre en el Gigante entre aparecidos y desaparecidos, el ejercicio de la memoria sirve para hacer el pase de lista de los que quedan y los que se fueron. Los habitantes dicen que todos se conocen pero nunca pueden contar a más de 100. A veces dicen que ya se murió tal pero alguien dice que lo ha visto parado en el techo de su casa mirando a la nada, o luego no se sabe de la otra por un tiempo y se dan cuenta que ya se ha ido porque el techo se desmorona y se agacha rindiéndose bajo su peso, dicen que cuando alguien muere su casa se muere también al poco tiempo de tristeza.


El Gigante es un ensayo fotográfico neo-documental en desarrollo realizado en Tlalpujahua, Michoacán. Iniciado en el año 2019 a la fecha utilizando una cámara analógica Canon Elan, film Ilford HP5 y Kodak.